viernes, 29 de junio de 2012

VUELVO CON LOS MINEROS Y, CON VUESTRO PERMISO, LE DIGO ADIOS A TEO ECHAURE


Este viernes nos deja a las puertas de un domingo de Gloria. (¿Véis qué fácil? un balón y ¡hala! lanzados hacia la gloria). Y un poco de revuelta hispano-italiana.
Mientras, el Wyoming grita a los cuatro vientos que Rajoy no es el puto amo de este país, y en el Huffington Post alguien explica cómo un periódico municipal se puede convertir en el “Cuca news” de la Cuca Gamarra (la estulticia de quien se considera a sí misma emperadora, sólo es superada por quienes a su alrededor se empeñan en demostrarlo). Os dejo al final el video de marras.
Tampoco tienen desperdicio las denuncias que encontrarés si buscáis "Guillermo del Rio Ciriza". Todo un poema, aunque me temo que nada edificante...

Pero en las cosas de andar por casa de uno mismo, amigos incluidos, aquí lo que se gana día a día es la propia vida. Y eso se nota, sobre todo, cuando se apaga cerca la de algún amigo. Y eso os quería contar, antes de pasar expresamente al blog que nos toca y que nos canta, de nuevo, Joaquín Carbonell.

Os cuento primero que Teo Echaure nos dijo adiós el pasado domingo. Que era un tipo de los que encontrábamos en la calle, en cualquier sarao, boda, celebración vecinal o festiva. Con su equipo de sonido, su guitarra a veces, su voz siempre. Su saludo cariñoso y optimista. Y todo eso os lo cuento porque era así, no porque se haya ido.
Por lo demás, y musicalmente hablando, tenía una gran voz pero no llegó al número 1 de ningún hit-parade, ni era un cantautor carismático ni un rokanrolero de pro. Era Teo Echaure, buena gente en lo de andar por casa.
Y me parece a mi que los demás, nosotros, debemos aprovechar el tiempo siempre, y más cuando vemos cómo se acaban guiones a nuestro alrededor. Llevar la cuenta a lo sencillo: un día más. Que la vida que nos empuja se reafirme cada día sobre la muerte que nos acecha. Un día más.

Y de un día, a una semana más: el tema y la canción nos devuelven al mundo de la mina y de los mineros. Mi compadre Joaquín Carbonell me cuenta que Zaragoza recibió a los que llegaban de Teruel. Y que les hizo una canción, y muchos con él, la cantaron. Pues nosotros también.
Negro el carbón, roja la sangre.

Y la semana que viene, lo anuncio ya, Anguita vuelve a tener razón: programa, programa, programa. Y Anguita tiene un programa. Y yo me apunto, y tú cuando lo veas (búscalo en internet, Frente Cívico), igual también. Hablaremos de eso.

Salud, resistencia y ACCIÓN.






viernes, 22 de junio de 2012

TRAIGO LA CAMISA ROTA


Dicen las mujeres de los mineros que no piden dinero, como Bankia, sólo que se cumpla lo pactado... ¿Lo pactado? ¿Lo prometido? ¿Por quién? ¿Por el Partido Popular? ¿Acaso el Partido Popular ha respetado en estos meses algo de los prometido, de lo pactado, de lo escrito en su programa? Da igual que hablemos de impuestos, de recortes, de rescates, de la minería, de los funcionarios... Sin compromiso, sin palabra, sin programa. Y así nos va. Y peor que nos va a ir. Aunque España gane la Eurocopa.
Por cierto, los mineros encerrados siguen a través de la prensa las vicisitudes de la selección española. No les duele reconocer que sienten como propias sus victorias. Qué bonito que alguna de esas camisetas que los futbolistas esconden entre la roja y el corazón y que a veces revelan sentimientos y reivindicaciones, recordara también a los mineros. (No caerá esa breva...)
¡Bankia!, y el dinero que han robado legalmente todos esos directivos impresentables que después de hundir las finanzas de sus bancos y empresas se han ido a la calle con millones de euros de compensación o pensión. Con una parte de ese dinero (el que se da a los bancos y el que se llevan todos esos sinverguenzas) “rescatábamos” la minería. Al menos por el momento.
El problema de los mineros es que más que andar por la calle, lo que quieren hacer es bajar a las minas. Y se las quieren cerrar. En realidad ya se han cerrado muchas en los últimos años. También en otros lugares han convertido en parques naturales los otrora imperios mineros. Esas reconversiones han costado mucho dinero y su continuación, en España por ejemplo, está prevista hacerla progresivamente en unos cuantos años. No de repente, sin diálogo, con nocturnidad y alevosía, saltándose una vez más los compromisos adquiridos, rompiendo el presente y el futuro de varios miles de trabajadores, de sus familias, de sus vecinos, de otros trabajadores que acompañaban las tareas de minas y mineros...

Las mujeres de los mineros. Recuerdo “La sal de la tierra”, de Biberman, y seguro que habéis visto también “Punto de mira”, una película que cuenta quién y cómo se filmó “La sal de la tierra”, que era realmente como un documental sobre el trabajo y los problemas de los mineros de Bayard, Nuevo México, en los años 50 del siglo pasado. Sobre todo de cómo las mujeres de los mineros llegan a hacerse cargo de la protesta y de la reivindicación. En “Punto de mira” veíamos de paso los zarpazos del macartismo sobre la industria del cine. Para algunos todo era necesario (y lo sigue siendo): acogotar a los trabajadores del cine o de la cultura y, por supuesto, entonces y ahora, a los de las minas, por ejemplo.
Por si la podéis ver, otra película protagonizada por mineros y que trasladaba la acción a finales del siglo XIX era “Odio en las entrañas”, de Martin Ritt, protagonizada por Sean Connery y Richard Harris, policía reconvertido en minero para ahogar las protestas de aquellos trabajadores, inmigrantes irlandeses en las minas de Pensilvania. Una vuelta de tuerca más.
Todavía no era la época de las reconversiones, que esa la podemos seguir, envuelta en música, en “Tocando al viento”, de Mark Herman. Una historia más.

Una historia que se repite subtitulada con las contingencias de cada época, con las miserias de tantos y tantos caciques y gobernantes, que traigo, madre, la camisa roja de la sangre de un compañero, de los de la planta 14,  Santa Bárbara bendita y María Luisa, la del pozo, patrona de los mineros que por no irse al patrón llora en el suelo, que nos echaron del Senado, madre, y hay una lumbre en Asturias que ilumina España entera, y se refleja en León y en Teruel y en...

Aquí las canciones. Víctor Manuel, desde luego, y una versión tremenda de Nuberu.

Salud y resistencia.















viernes, 15 de junio de 2012

LANZADOS HACIA LA GLORIA


Esto de sentirse uno lanzado hacia alguna o ninguna parte tiene sus épocas y altibajos. Así uno puede pensar que sus obras, pensamientos o escritos pueden caminar o llegar a quién sabe dónde, o simplemente, que “la vida que te empuja” te arrea un patadón que te sitúa más allá o más acá de lo que hubieras querido.
En todo caso parece claro que uno de los destinos más socorridos para este tipo de lanzamientos es la gloria. No Alberite, Londres o París. La gloria, casi nada, aunque sea con minúscula.
El número uno del hit-parade, por ejemplo, o de los libros más vendidos del año, la película con mayor número de espectadores, el balón de oro o la guindilla de plata, la gloria, al final de la noria (gira el mundo, gira, en el espacio infinito). O...

El problema es que muchas veces falla el impulso, y lo que uno consigue es estrellarse. O a veces, el lanzamiento no está mal, pero la gloria estaba desaparecida en esos momentos, bien en combate, bien de vacaciones. (También las glorias tienen sus obligaciones y sus derechos). Así que...

Cuando lees “Lanzado hacia la gloria”, “Bound for Glory” en el original, uno comparte la pequeñez, el desconcierto, también el concierto, la ingenuidad, la rabia, el sentido de la amistad, la búsqueda de los demás en uno mismo, el viaje a veces con destinos concretos, en ocasiones a ninguna parte, la creencia y la decencia en el trabajo con los compañeros, de Woody Gutrhie que quiere comerse el mundo y hacerlo mejor, al menos, o para empezar, desde California a la isla de Nueva York.
¿Que quién es Woody Guthrie? Buena pregunta, porque la respuesta os la vais a merecer si además de leer las cuatro líneas siguientes, seguís buscando en internet. (Bueno, seguro que muchos ya sabéis quién es).
De momento y para hacer boca, os cuento que Woody Guthrie es una de las voces con más repercusión en el siglo XX estadounidense. Su guitarra almacenó y amplificó desde el folklore rocoso de las montañas igualmente rocosas a las baladas de tradición irlandesa, del blues de los trabajadores negros a la composición de más de 1000 canciones, porque, escribía: “Mientras haya naufragios, desastres, tornados, huracanes, linchamientos, precios altos y salarios bajos: mientras existan policías uniformados que combatan a los huelguistas, las canciones y las baladas del pueblo seguirán adelante”.Y decía ya, a propósito de sus canciones y del afán recaudatorio de las sociedades de autores: “cualquiera que las cante sin nuestro permiso será considerado un buen amigo... Publícala, escríbela, cántala, muévela. Nosotros la escribimos, eso es todo lo que queríamos hacer”.
Su estilo y su música dio lugar a lo que se llamó después folk-song, un sello en el que tuvieron plaza desde el principio Pete Seeger o los Almanac Singers, y después, gentes y voces como Peter, Paul and Mary, Joan Baez, Bob Dylan, y por seguir en el tiempo, hasta Bruce Springteen. (Y en el camino, los honky tonks, con Marty Robbins o Clint Eastwood a los que escuchábamos hace algunas semanas). Con deciros, aunque creo que no lo valoraría ni tanto así el bueno de Woody, que Obama es uno de sus grandes fans...

Woody Guthrie no se “casó” con nadie, ni con la autoridad impuesta, ni la sobrevenida, ni las alternativas por llegar. Sus grandes amores fueron su guitarra (donde podía leerse “esta máquina mata fascistas”), las carreteras (las autopistas que luego re-visitarían los escritos de Kerouac y las canciones de Dylan), y el tren, ese gusano acatarrado que engullía kilómetros y recogía en sus vagones a lo mejor de cada casa. Y toda esa gente, estibadores, mineros, obreros y jornaleros escupidos por  las  tormentas de polvo y pisoteados por la depresión: “Donde haya niños con hambre y llorando, donde la gente no sea libre, donde los hombres luchen por sus derechos, allí estaré yo”. Como Tom Joad, a quien dedicó esta canción, o Joe Hill, otro de los que combatieron armados con guitarras y palabras. Como Sacco y Vanzetti, los anarquistas italianos ajusticiados por la justicia americana a quienes dedicó todo un álbum. Dicho lo cual...

Me importa menos apuntar, pero lo apunto, que Woody Guthrie nació en julio de 1912, y que murió en un hospital de Nueva York en 1967 en el que había pasado los últimos 12 años de su vida...
Una vida lanzada hacia la gloria, una gloria particular, como hemos visto. Una gloria gloriosa. Como lo cuenta en su libro (podéis buscarlo en Internet, en las bibliotecas públicas o en cualquier librería), titulado en España "Con destino a la gloria", y como puede verse en la película de Hal Ashby, titulada en España “Esta tierra es mi tierra”.
De esta canción, This land is your land, su tarjeta de presentación , son estos versos: “Mientras estaba caminando vi una señal allá y en la señal ponía <propiedad privada>, pero en el otro lado... ¡no ponía nada! ¡Y ese lado fue creado para ti y para mí!. Esta tierra es tu tierra, esta tierra es mi tierra, desde California (Cádiz por ejemplo) a la isla de Nueva York (Orense si os parece)... esta tierra fue creada para tí y para mí” (todo sea dicho con permiso de los financieros y rajoys del mundo entero). Y suenan ahora...

Como recuerdo y homenaje, dos canciones, la primera de Woody, la citada "This land is your land". 
La segunda, de su hijo, Arlo Guthrie. Por si el tren que te lleva a la gloria no es el que esperas, por si no llega a la hora, por si es el último al que aún te puedes subir … “The last train to glory”. Hay una versión muy conseguida con los Boston Pops (que la podéis buscar también en youtube), pero os dejo esta que me gusta más. Aunque de fondo sólo veamos la imagen del tren a punto de entrar en la estación. O quizá ha salido ya...

Salud, amigos resistentes y buen viaje cuando os sintáis lanzados hacia la gloria, pero... no perdáis el tren.




viernes, 8 de junio de 2012

¡QUE VIENEN LOS FRANCESES!


La verdad es que los franceses no han vuelto a Logroño, así en plan de arrodearnos, desde 1521. Entonces salieron trasquilados y se mosquearon aún más cuando supieron que la raíz de la resistencia logroñesa había descansado más en los peces del Ebro y el vino tinto de sus gentes que por entonces no era de Rioja sino solo de vino, que en las armas y gritos de ¡San Bernabé y cierra España!
Aquella victoria de todos (ya que todos ganaron: los logroñeses porque hicieron retirarse a los franceses; los franceses porque una retirada a tiempo siempre es una victoria), aquella victoria decía, sí originó una celebración ciudadana que mantuvo siempre como enseña, la bandera, los peces y el vino.
Luego llegó la autonomía con otra bandera y más celebraciones. Y la semana de San Bernabé con Día de La Rioja incluido, se convirtió en un puente de plata para zambullirse en los hoteles de Salou y aledaños. Mientras, el Ayuntamiento de Logroño pedía a sus ciudadanos que se quedaran y reñía a los que desertaban de sus fiestas “emblemáticas”, reconocidas ya como de interés turístico regional, a falta de conseguir el reconocimiento nacional y como me dice quien lo sabe, con el galáctico a punto de caer.
Así las cosas, los franceses, tan suyos, van arrimándose poco a poco, ahora de turistas, de uno en uno o de dos en dos. Y en son de paz, salvo en lo deportivo, que ya se sabe que la envidia es mala consejera, y en lo económico, que ahí es nada lo que batalló el Sarkozy con la Merkel, primera de España y quinta de Alemania, para hacernos la vida imposible. (Menos mal que Hollande es otra cosa. Si no fuera porque es socialista, o socialoquesea, ya veríamos cómo los del pepé logroñés lo traían aquí al frente de las tropas francesas para recrear su victoriosa derrota).
Claro que esto de las recreaciones, de las alabardas ciudadanas y los “revellines”, se debe al empuje reciente de algunos munícipes que se empeñaron en revisar, reinventar en ocasiones, la mítica historia lugareña, con voluntarios a porrillo, degustaciones a mansalva y tomas y dacas de espadachines patrios y foráneos.
Y de ahí gallardetes y arcabuces. Todo de guerra, aunque de mentirijillas. Y mercadillos, tabernas y tabernarios, cosa del comer y del beber, que es de lo que se trata por aquí, desde mucho antes, por cierto, de que no se sabe quién, ni por qué ni por cuánto, nos encasquetera el título de ciudad gastronómica por excelencia, que es un título que da más juego eso sí que lo que hubiera representado ser, por ejemplo, ciudad o capital cultural, o de los derechos humanos o de las tres culturas...
Pero aquí nos conformamos con el ondear de oriflamas, gallardetes y estandartes, y hasta la alcaldesa, con permiso de su mentor y en recuerdo de tanta y tan sublime historia, le da tres pasadas al pendón de la ciudad en sus puertas y ventanas. Con la de pendones que hay por ahí...
Por lo demás, unos por aquí y otros por allá. Y en el centro, el Espolón.

(Buscaba una canción que ilustrar nuestro comentario de hoy, cuando recordé uno de los sainetillos de Vaya Semanita dedicados a Logroño. Y en el que se verá que la búsqueda de nuestra ciudad puede ser tan difícil como la del santo Grial, eso sí con alguna pincelada francesa, Y es que estamos donde estábamos. Nos tienen arrodeados. Los franceses, claro).

SALUD Y RESISTENCIA






VAYA SEMANITA VACACIONES A LOGROÑO

jueves, 31 de mayo de 2012

A LA HOGUERA CON JAVIER KRAHE


 
Torquemada y un reducido grupo de colaboradores, Calvino entre ellos, han dejado por unos días el infierno para reunirse con algunos colegas inquisidores, ayatolas y sanedrines varios. Por cierto, Tomás Moro ha declinado rotundamente participar en el encuentro y ha declarado que nada le une con los protagonistas del mismo y aún menos con sus fines y medios de actuación. Duros por cierto, ya que Torquemada propone reinstaurar la hoguera como castigo para herejes y blasfemos que en estos momentos abundan cosa mala y aún peor.
Rouco y sus muchachos no quieren echar leña al fuego (es sólo una imagen) porque andan arrebolados con lo del ibi y las propiedades inmatriculadas. Que como estamos en plena crisis económica, hoy por hoy sus preocupaciones están más cerca de la pela, o del euro, que de el mundillo de las indulgencias y utopías morunas (morunas de Moro). Ni siquiera el vaticano ha entrado al trapo, preocupado que anda con el servicio, mayordomos incluidos.
Rajoy, también y una vez más, ni churrea ni murrea. Pero es muy posible que la esperanzadora Aguirre sí decida abanderar el proyecto, eso sí ampliando el espectro de posibles culpables, entre los que estarían también todos los que se declaren perroflautas (aquí, aunque no se concreta nada, se deja caer que en esto de las declaraciones y de cómo conseguirlas el equipo de Torquemada tiene alguna experiencia) o sean del Athletic. Curiosamente no dice nada de los seguidores del Barça. (Un equipo de este blog está tratando de desentrañar los motivos, pero por el momento no hay respuesta, sólo suposiciones, que si el barça es  más que un club, y cataluña más que cataluña y más mucho más que Más y cosas así, nada definitivo).

En fin, toda esta situación la ha creado un seudodicente cantante, más bien seudocantautor, también seudogeniodelasletras, conocido también como seudoamigo de sus seudoamigos, un tal Javier Krahe (Krahe, con ese apellido qué se puede esperar...), que calentó un Cristo en un baño maría para servirlo en mesa para dos no sé si al ajillo, o al pil-pil...

Ciertamente, se oye en los círculos torquemadianos, que por menos se quemó a Servet o a Giordano Bruno. Lo del Krahe, incluso, según esas mismas fuentes, es más grave que lo que se cocía (de nuevo la cocina) en los aquelarres de Zugarramurdi. No es de extrañar que tras ese comentario se haya oído que el proceso al citado Krahe podría celebrarse en Logroño. Ciertamente, rumores sin confirmar, hablan de que su ayuntamiento, con la alcaldesa al frente, ya está pujando por llevarse el evento a la ciudad que por algo es capital de la cosa gastronómica. Lo que no se ha dicho es si entre los platos ofrecidos estará el que ha originado todo este galimatías. Y es que aunque finalmente pudiera quemarse al pecador, es sólo una hipótesis pero la más segura, nada indica que no se pudiera aprovechar en la mesa el fundamento de su pecado, lo del Cristo al pil-pil.

En fin, como no dudamos que Javier Krahe será condenado por la inquisición, ahora sólo queda saber dónde se llevará a cabo su ejecución que ha de ser, necesariamente, en la hoguera. A la ya conocida propuesta en ese sentido de Torquemada, debemos añadir la propia elección del seudocantante en una de sus seudocanciones, en la que llegó a escribir que la hoguera tiene un qué se yo, que sólo lo tiene la hoguera...

P.D.
Aquí os dejo las pruebas de tamaña felonía. Por un lado lo del Cristo al pil-pil para que lo veáis con el cilicio puesto y evitéis así condenas eternas y sobre todo, otras menores pero más cercanas, que son las que joden de verdad.
Por otro lado podréis escuchar también su cancioncilla sobre la hoguera y otros instrumentos de ultimar al prójimo.
Finalmente, añado al lote, Los caminos del señor, una edificante historia que debéis escuchar en la más estricta intimidad, no sea que alguien os pueda denunciar por dar a conocer la canción 50 años bisiestos después de haberse grabado. Una canción que seguramente se ha oído ya en 832.332 ocasiones, pero puede que esta última, la vuestra, colme el vaso y la paciencia de algún inquisidor dispuesto a poner las cosas en su sitio.
En todo caso, si la cosa sale mal y sois condenados, siempre tendréis la posibilidad de reescuchar lo de la hoguera para escoger una buena forma de transitar hacia la eternidad. Hombre, elegir la que mejor os parezca, pero recordar, como ya lo susurraba Krahe, que como la hoguera…, y es que la hoguera tiene un qué se yo que sólo lo tiene la hoguera...

SALUD Y RESISTENCIA







viernes, 25 de mayo de 2012

CARBONELL CANTA Y GRECIA SE NOS CAE ENCIMA. ¿SOLO GRECIA?

Quizá algún día tengamos que buscar comida en la basura, o atención médica a 100 kilómetros (“los que van a morir te saludan”), o tengamos la “suerte” de contar con nuestros hijos a los 16 o 17 años, cuando no puedan seguir sus estudios en ninguna parte. Aunque no sabremos muy bien qué hacer con ellos. Ya no tenemos campos que labrar y no será fácil encontrar trabajo ni para unos ni para otros...
Ya, que es una exageración. Claro, por supuesto. Pero atención, que nos iremos enterando de lo que nos viene encima según nos apriete el zapato.
Y nos viene...
Unicef, que no es el Socorro Rojo, ni el portavoz de la VII Internacional, ya nos ha dicho que en España (que tampoco es Etiopía) hay dos millones de niños bajo el umbral de la pobreza.
Y los de Cáritas de aquí mismo, a los que tampoco podemos acusar de perroflautas, nos dan los números de sus crecientes atenciones a personas y familias.
Está llegando, desde luego. Y como ejemplo, una vez más, Grecia.
No sé si acabarán dejando el Euro o saliendo incluso de ese paraíso terrenoalemán que es la Unión Europea. De momento se les ha sacado de sus casillas. Se ha envenenado la fuente de su vino griego, de su sabiduría ancestral, se han roto las cuerdas de sus cítaras y buzukis y acabarán obligándoles a vender el alma, o lo que les queda del Partenón.
O a suicidarse.
Como hizo Dimitris Christoulas. (Y otros muchos. Hoy mismo, y hay noticias de antes y las habrá después,  informan los medios de comunicación del salto al vacío de Antonios Perris, músico de 60 años, con su madre, enferma de alzhéimer).
Y aquí entra Carbonell. De nuevo otra voz de hacia dentro, que mezcla humor y resistencia, amor y tragedia. Mi buen amigo Joaquín Carbonell me envió su canción dedicada a Dimitris, grabada primero con su guitarra y luego, como podremos escuchar, con un montón de amigos. Pablo Guerrero, Elisa Serna y muchos más.
Lo cierto es que tenía la canción guardada en el almacén de los sonidos del silencio hasta que me la despertó mi hermano Javier que escribía el pasado 21 de mayo un artículo sobre mensaje y mensajero en El Libre Pensador (www.ellibrepensador.com).
Ese empuje me ha ayudado a elegir tema y canción para este viernes de un mayo lluvioso que ha visto mareas verdes y reivindicaciones sanitarias y sindicales en la calle. Hablo ahora de España. Un mes en el que el 15 M tiene un año más. Mes y año en el que las autoridades europeas nos siguen echando encima su basura, sus recortes, su deuda de mierda. Y de sangre. Nos echan a Dimitris, a Antonios y a tantos otros encima...

SALUD Y RESISTENCIA


jueves, 17 de mayo de 2012

QUINTÍN, QUINTÍN CABRERA

Hace unos días me recordaba Moncho el “Seré curioso (¿de qué se ríe señor Ministro?)” de Quintín Cabrera-Benedetti. Y claro, yo que tenía la idea de dedicar un blog al bueno de Quintín, empecé inmediatamente a prepararlo.
Hablamos de Quintín, Quintín Cabrera.
Lo conocí hace muchos años, en su casa de La Floresta, entre la madera que trabajaba, las canciones que componía y su mundo hecho de Uruguay, España y Cataluña. Era un mozarrón. Yo creo que es al único uruguayo al que nunca hemos podido llamar “flaco”.
Cataluña, Aragón, La Rioja, Madrid… Compartimos escenarios, esperanza, compromiso, penurias y alegrías. Una vez, recuerdo…

Fue el 26 de diciembre de 1976, si no me equivoco el mismo día en que se reponía la estatua de la Libertad en Cenicero. Quintín Cabrera no tenía ni idea de aquello. Llegó a Logroño ese mismo día, para cantar con nosotros, Carmen, Jesús e Iñaki, en algunos pueblos riojanos. Empezamos esa misma tarde en Albelda. Tras la actuación, como en tantas ocasiones, cenamos con los organizadores amigos en una bodega. le contamos a Quintín lo que ocurría en Cenicero, lo que había significado esa pequeña estatua de la Libertad. Y así, hablando del tema, se nos ocurrió pasar a verla. Y eso hicimos. Serían las dos o tres de la madrugada cuando Quintín Cabrera, nuestro amigo madrileño Cástor, escritor y poeta, y nosotros tres, aparcábamos en la plaza de Cenicero donde desde ese mismo día, podíamos volver a ver la siempre pequeña, pero ahora grande y mayúscula en muchos sentidos, estatua de la Libertad. Eso fue todo. Casi todo. Al poco tiempo nos llegó una carta de Quintín. “He compuesto una canción para la estatua de Cenicero”. Así fue. La compuso y la grabó.
Aún tuvimos la suerte de volver a Cenicero, en el centenario de su Libertad, con Labordeta, que cantó su Himno y Quintín, con su canción homenaje a la pequeña estatua (¡qué bien le acompañaron Elisa y Elena, por cierto, sin ensayar!). Y como ya no estaba Carmen, fue nuestro grupo de siempre, el Rebaño Feliz, quien completó la terna. Todos cantamos más que a la estatua, que también, a la Libertad.
Y todavía, aunque algunos se van yendo, quedan voces y canciones. Y si nos empeñamos y empujamos los que seguimos en estos prados, habrá un día en que todos...

Vuelvo al principio, y es ya el final. Os dejo el último poema de Quintín, su despedida (parte médico y de guerra) que no quería ser despedida. Y las dos canciones. “Seré curioso”, un poema de Benedetti por el que no ha pasado el tiempo, y su canto a la Libertad (de Cenicero y del mundo entero). 
Hay más. Hay mucho más Quintín. Canciones y resistencia. Buscadlo con SALUD.

Parte médico y/o de guerra
Yo deseaba que este “parte”
-que ya es el número diez-
anunciara de una vez
la operación y, con arte,
explicaros el descarte
del pulmón que ya no vale,
que se acabaron mis males
y el futuro viene rosa.

Pero hay que esperar, la cosa
no da para euforias tales.
Para mejor, gradualmente,
soy más planta que persona
paso sentado y la zona
de los glúteos lentamente
se ha transformado en un ente
rebelde y con vida propia.

Mis sentidos, en la inopia,
no puedo ni caminar
y no hablemos de cantar…
No soy yo, soy una copia.
Este año empieza mal.
Veremos si bien acaba
y brindaremos con cava
si llegamos al final.

Yo sigo siendo un chaval
pues ya perdí veinte quilos.
¡Sin dietas! Estén tranquilos
porque a nadie recomiendo
que pierda peso sufriendo.
Las tragedias, para Esquilo.
Como ven, ya ni me quejo
¿de qué me voy a quejar?
porque es hablar por hablar
recibir o dar consejos.
Ya llegué a bastante viejo
(aunque quiera vivir más)
en este mundo jamás
sabemos cuánto duramos
la vida nos la jugamos
frecuentemente, además.

Así trascurren mis días
más que abatido, aburrido.
Me canso, pero no ha sido
porque me falte alegría
es porque esta pena mía
de vivir con poco fuelle
me ha hecho acatar las leyes,
a no ser indiferente.
y oxígeno dependiente
más tranquilo que los bueyes.

La doctora está confiada
-eso vale un Potosí-
pero, Amigos, sigo aquí
y nunca me pasa nada
sólo espero una llamada
y el teléfono no suena.
Tengo la cabeza llena
de teorías delirantes
esperando que un donante
me libre de esta condena.

De momento, he aprovechado
para arreglarme los piños
y comprobar el cariño
que mucho me han demostrado
mis deudos. En todos lados
me han tratado con sincera
amistad, que reverbera
como un sol donde se exponga.
Y aquí acaba su milonga
su amigo Quintín Cabrera.